jueves, 8 de septiembre de 2011

Vive la vida.

Cuenta una pequeña historia que un hombre andaba por un bosque en el que todo era perfecto. Él mismo se decía "que maravilloso es todo a mi alrededor". Las flores tenían un vivo olor y color, los animales vivían en un entorno no contaminado en el que podían correr y estar a sus anchas. En este entorno había sitio para todos y ninguno entraba en disputa con cualquier otro animal. El hombre feliz paseaba por este curioso bosque cuando de repente se encuentra un tigre, que hambriento le ataca. El primer acto reflejo de este hombre es correr hacia el primer lugar libre ve, que para su sorpresa tras varios segundos corriendo es que acaba en un precipicio. El hombre, asustado se asoma al precipicio para ver en qué acababa la gran caída que podía ver hacia abajo, que para su sorpresa, acababa en un gran río de agua clara y fondo profundo, perfecto para saltar. Pero apurando más la inspección de este río, pudo observar que estaba infectado de cientos de cocodrilos. En esos instantes llegó el tigre, que lo acorraló contra el precipicio. Este hombre lo único que pudo hacer fue saltar al precipicio, tras varios segundos de meditación, y cogerse con fuerza a una rama que sobresalía de la pared. El hombre, asustado, sin saber que hacer y pensando cómo saldría de esa difícil situación con vida, vio un moredo frente a él, que tenía una mora del tamaño de un puño cerrado y con el color más vivo y con pintas de estar sabrosa y jugosa como ninguna mora que hubiera probado antes. Ante esto, solo se le ocurrió extender uno de sus brazos, coger la mora y comérsela, saboreandola y disfrutando de su gran sabor.


Esto me lleva a la conclusión de que hasta el último momento de nuestra vida, por difícil que sea una situación, por complicada que pueda parecer, aunque veas tu mundo lo más negro posible y viendo que todo se puede acabar en cuestión de segundos, de que disfrutes todo lo que se te ponga delante, sea el momento que sea, pase lo que pase, porque puede, que por no aprovecharlo en ese diminuto instante, no puedas volver a disfrutarlo más en tu vida.
Recuerda que los momentos pasan un vez, una única vez, y si no eres capaz y no tienes el valor de agarrarte y disfrutar de ese momento, jamás volverás a poder disfrutarlo como en ese instante.

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