No entiendo a qué vino ese mar de sentimientos en el que me he visto bañado estas últimas semanas y no se qué ni cómo hacer las cosas, pero lo único que se es que la vida no para y que yo tengo que ser el de siempre.
Se que soy fuerte y eso es lo que me basta, además, tengo muchos objetivos en mi horizonte, unos más lejanos y otros más próximos, y voy a ir a por todos. A fuerza de voluntad y a echarle cojones a las cosas que de verdad deseo nadie me gana, así que allá voy, y el que se interponga, que sepa que va a ser en vano, que nadie me va a parar, porque si tienes algo por lo que moverte hacia esas metas, da igual lo que se te interponga, y yo me muevo por lo más grande que hay: las ganas de vivir la vida tal y cómo lo sueño.
No soy de esos que tienen miedo a la única vida que tienen y que prefieren abstenerse de todo lo que hacen por "miedo" al fracaso. No soy de esos, ya que no conozco el fracaso como tal, conozco experiencias que no son agradables pero que a la larga hacen que aprenda lo que es la vida de verdad, porque aunque sea una putada, las personas solo aprendemos cuando nos dan "el palo", da igual las veces que te adviertan del batacazo que te vas a dar, porque hasta que no te lo das, no vas a saber que es así realmente.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario